Los rayos del sol alumbran a Vetusta Morla
que carga sobre si, una cuidad donde nada
falta. Hay una locomotora que nunca deja
de andar, un castillo que alcanza el centro solar
y dos lobos que subidos a un risco circular aullan
mirando al cielo en busca de la madre luna, una
rana naranja de labios finos y rosados sonríe con
picardía, seguro quiere decirme algo, pero permanece
muda, la flor lila que preside la estampa parece
una fonola de museo y cobija a un ser diminuto
de gelatina amarilla que conduce a la tortuga por
el espacio sideral. Un duende con aspecto muy
humano y gorro cónico rojo, está recogiendo
una mazorca de maíz mientras se apoya en
su rodilla derecha, y aprecio que el mago de Hoz
reposa sobre una pared de ladrillos y me da la espalda.
No puedo dejar de mencionar al robot naranja que
carga sobre su hombro un gran tronco talado quien
sabe de que mágico bosque, y se dispone a meterlo por
la chimenea del caserío multicolor. Y para acabar quiero
hacer mención a la regadera amarilla de un solo ojo y de
generosa boca ancha que supongo riega y da vida
a esta preciosa ilusión que estoy teniendo esta mañana
de domingo.
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14 de agosto de 2011
SALVAPANTALLAS.
Una mariquita de cuerpo verde, carga a su espalda
un dragón azul que viste esmoquin negro y tres
pajaritas rojas. Debe ser invierno por que los árboles
son blancos y parecen congelados; unos seres extraños
y de colores visten túnicas amarillas hasta los pies y
caminan por calles esponjosas de color rosa y violeta,
no se hacia donde se dirigen, solo se que caminan
hacia la izquierda. Parecen peregrinos haciendo el
camino de Santiago, solo que estos parecen salidos
de la mente millonaria de Dalí.
un dragón azul que viste esmoquin negro y tres
pajaritas rojas. Debe ser invierno por que los árboles
son blancos y parecen congelados; unos seres extraños
y de colores visten túnicas amarillas hasta los pies y
caminan por calles esponjosas de color rosa y violeta,
no se hacia donde se dirigen, solo se que caminan
hacia la izquierda. Parecen peregrinos haciendo el
camino de Santiago, solo que estos parecen salidos
de la mente millonaria de Dalí.
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